Las posibles respuestas al cambio
La respuesta reactiva
Aunque todos aceptamos que la volatilidad y el cambio forman parte de nuestro escenario de negocio, no todas las organizaciones anticipan y planifican su respuestas
De lo contrario, es común responder de manera reactiva actuando en función de los eventos y circunstancias tal y como se presentan
Esta reacción inicial puede dar como resultado algunas de las siguientes actitudes:
- Escepticismo y resistencia: gran parte del equipo humano puede mostrarse escéptica ante una nueva iniciativa debido a experiencias pasadas con cambios fallidos. A este fenómeno le llamamos «inmunidad al cambio» y puede generar resistencia o parálisis
- Necesidad de control: personas con responsabilidades se pueden resistir a delegar decisiones por temor a perder el control, especialmente si han tenido experiencias negativas en el pasado
- Ciclos de demanda-resistencia: la presión o la necesidad de ajustarse al cambio puede crear actitudes de resistencia que distorsionan la productividad de la organización
La respuesta reactiva no es una respuesta negativa sino una reacción humana natural ante lo desconocido y lo incierto. Reconocer y comprender estas reacciones iniciales es el primer paso para gestionarlas eficazmente.
Una respuesta adaptativa
A pesar de estar expuestos a un grado considerable de volatilidad y transformación, es posible explorar otras respuestas que conlleven el aprendizaje y la adaptación. Es un trabajo conjunto que implica la participación de diferentes personas de la organización desde la transparencia y la responsabilidad
Para ello es fundamental actuar desde las siguientes líneas:
- Conversaciones participativas: para que las personas abandonen la resistencia y se abracen el compromiso es preciso que se sientan escuchadas y perciban que sus acciones tienen un impacto real
- Mindset de la adaptabilidad: las organizaciones proactivas fomentan la autonomía y la responsabilidad invitando a las personas a que participen en el diseño de sus propios procesos de cambio
- Adaptación activa: una respuesta proactiva no sólo consiste en reaccionar a los cambios sino también en su entorno. Esto implica anticipar tendencias, tomar la iniciativa y ser un agente de cambio en su industria.
- Aceptación de la diversidad: una respuesta proactiva no percibe el conflicto como algo que evitar sino como oportunidades de aprendizaje y crecimiento. A partir de la conversación es posible generar soluciones innovadoras y significativas.